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El concepto de epistemología en Paulo Freire y su posible relación con los movimientos sociales hoy

Diego Del Río(*)

Para empezar a pensar la epistemología en Freire hemos de formar un esbozo sobre cómo es la organicidad del colectivo que elabora lo epistemológico. Es decir, la epistemología en Freire no parte de un individuo, sino de una comunidad. Dibujando así un escenario posible donde desenvolver la co-educación política dialógica. Los grupos que la conforman son asambleas donde no se debe dar la opinión bancariamente, son más bien grupos de grupos. Al igual que en la formación de distintos movimientos sociales en la actualidad donde en su inicio intentan tal organicidad.

Una particularidad del escenario donde nace la epistemología freiriana, además de haber grupos de grupos, en diálogo con un grupo director, es también la existencia de la figura del líder (el Che en Freire (Freire, 1987), pero podemos remitir a muchos casos). El/La líder tiene de por sí unas cualidades que facilitan la acción de los colectivos, siendo igualmente portavoces y “cara de caras”, acorde con sus talentos. Estas dos características: grupo de grupos, donde uno de ellos planea el orden; y líder, son características básicas donde se desarrolla la epistemología freiriana. Estas particularidades del escenario, y el escenario en sí, lo describimos para tener presente el órgano actor y conocedor: el colectivo, que se puede desarrollar de formas distintas en cuanto a la cantidad de los participantes y la diferencia de procesos.
Vale decir, hasta aquí, en la propuesta de tal escenario, que está encaminada al desarrollo del método epistemológico, en base a la realidad (praxis-relación con el/la otro), en una lectura colectiva de la misma (Escobar, 2012). En ese caso, la asamblea, el grupo social, está orientada hacia el qué hacer, pero también hacia el qué aprender. Afirmación que así dicha puede parecer obvia, pero no lo es tanto cuando aparecen el problema de la desesperanza y el fatalismo al no concebir el proceso de transformación como igualmente cognitivo. Por eso hablábamos en las primeras líneas de una co-educación política que dialogue. Ésta, en su sustancia, trae consigo la construcción del método por parte de todos y todas las/los integrantes, horizontalmente. De modo que la de Freire sería una propuesta abierta a modificaciones y en general, una manera de orientarnos en procesos colectivos.

Como decimos, el grupo de grupos, la asamblea planificada, será creadora de conocimiento en cuanto a que, los puntos de la siguiente asamblea se basarán en los temas propuestos en construcción colectiva. El grupo directivo tiene ese objetivo, el de reconocer los temas importantes de la propia asamblea u organización (en una especie de fusión de conocimientos, el propuesto orgánicamente y el transformado), decodificando las ideas comunes para llegar a un lenguaje o código común que serán trabajados en los siguientes encuentros. Por eso nombramos una co-educación política, en la que dialoguen los distintos grupos de forma horizontal. Ésta, en su núcleo, trae consigo la construcción de un método nuevo en cada proceso por parte de todas y todos los integrantes. De manera que nosotros aquí proponemos líneas con claves como la horizontalidad o la constitución de grupos organizativos (grupo organizativo, líder, etc.) para no caer en el espontaneismo, pero todo ello debe de fermentar en la configuración del movimiento social de forma particular y en el mismo proceso. Asimismo, la de Freire sería una epistemología abierta a modificaciones y en general una manera de orientarnos en procesos colectivos. Como decimos, el grupo de grupos, orientados y en participación horizontal, liderada y comunicada (aspecto importante para los logros que se consigan) en un espacio para la praxis dentro del mismo grupo, y para el aprendizaje. Así, se tendrían en cuenta dos ideas más sobre este aprendizaje:

1. En la línea en la que hablamos, según Freire, la transformación o praxis social es imposible si las relaciones entre las personas que la espolean son verticales (repetirían el sistema que se quiere cambiar).

2. Otra clave más, sería, que la acción transformadora puede ser vituperada por la misma masa porque en ese caso no hay concientización sino prevalencia (a través de los medios de comunicación) de una prescripción, de una introyección del opresor. Por eso es necesario también, como ahora veremos, tomar distancia y con ello separarse del opresor, en la construcción de una autonomía.

Múltiples conocimientos de este tipo están entre las líneas de una pedagogía de la liberación freiriana. Tal pedagogía elabora el cambio social, vemos, como aprendizaje. Ahora bien ¿cómo hacer una epistemología práctica, o que tenga la práctica como nódulo definitorio? Sería en Freire a partir de una codificación y descodificación en el lenguaje comunitario.

É u objeto de conhecimento que, mediatizado educador e educado, se dá a eu desvelamento (…) Ao descodificarem a codificação, com a participação do educador (…) analisam sua realidade e expressam, em seu discurso, os níveis de percepção de si mesmos em suas relações com a objetividade. Revelam os condicionamentos ideológicos a que estiveram submetidos em sua experiência na “cultura do silencio” (Freire, 1981: 20).

Si lo esencial para el aprendizaje es la acción, en definitiva la experiencia ¿cómo realizar la poiesis (transformación) comunitaria? En primer lugar habiendo de desplazarse por el espontaneismo, la acción sin reflexión, o la acción de la conciencia transitivo fanática. La acción por la acción. Algo malsonante, sólo viéndolo en sí, y no relativamente a los siguientes pasos. Pues después del espontaneismo producido por la intuitiva defensa a partir de la agresión de quien inaugura la violencia, viene la organización. Y es más, una acción organizada.

Es en este lugar donde es importante el código y la descodificación. Que forman partes fundamentales del método epistemológico freiriano; las combinaciones de canales; ruidos y des-encriptamiento de la información hasta el encuentro mutuo donde la palabra se convierta en palabra verdadera, es decir, palabra que acompaña a la acción con compromiso. O explicando más a fondo, la descodificación propuesta por los grupos organizadores a través de imágenes, metáforas, símbolos, aproximativos a la situación real compartida. Todo ello sería el esfuerzo de una propuesta de entendimiento común. La coincidencia en el entendimiento mutuo, y a raíz de ella la acción comunitaria concientizada. En el movimiento social esto debería traducirse en una unión de intereses, pero unión que se consigue por el hermanamiento después de la descodificación.

A partir de esa elaboración se llega a un código o lenguaje común que hace de las propuestas asamblearias una palabra verdadera en el sentido de praxis y de poiesis. Esto es así ya que existe un código común, digamos, una unión en la identidad humana. La descodificación a partir de un objeto que medie (Freire propone imágenes, pero pueden ser canciones, películas, etc. Esto podría reinventarse y ver qué sería lo más propio para la decodificación en su contexto) conecta, bajo la observación participante del grupo regulador, lo codificado comunitariamente con lo real. El esquema metodológico podría ser el siguiente:

Descodificación – Imagen – Codificación: Tomar conciencia tendiendo hacia el compromiso y la lectura de la totalidad del problema.

Tal proceso, tiene como objetivo conocer, pero ese conocimiento no se puede desvincular de la acción, de la praxis inmediata dentro del grupo. Es más bien llegar a un estado de conciencia a largo plazo sobre lo que se tiene en claro y sobre lo que se quiere hacer. En definitiva, una definición de objetivos y modos de llevarlos a cabo, como en la política.

“This position of commitment before the reality which we seek to know, results from the fact that knowledge is a process which implies the action-reflection of the man on the world” (Freire,1970: 4).

El ejemplo de imagines o canciones, dibujos y demás creaciones (aspecto creativo del ser humano), son una manera de hacer, en un círculo cultural. En una asamblea pequeña. Nuestro desafío sería la decodificación – es decir, la llegada a un código común, para arribar a la palabra verdadera o acción, también en asambleas grandes. Ello, sería el esfuerzo recreador freiriano. En este caso, donde ponemos énfasis del método epistemológico es en el estado colectivo de código común. Que bien observamos en los movimientos asamblearios pero que debe ser profundizado, llevado hasta lo hondo. Sin un código común, o sin un estado de conciencia compartido, no se puede dar una acción de peso para transformar lo social.

Una vez que se consigue actuar, experimentar, ya no espontáneamente sino organizadamente ¿Cómo desplazarse más hacia una acción concientizada? Según Miguel Escobar llevando a la práctica a Freire, (Escobar, 2012: 35), en síntesis, se haría tomando distancia (comunitaria, de todo el grupo) sobre todo el proceso cognitivo anterior. En este lugar, el corazón de la metodología epistemológica de Freire es distanciarse del objeto y, acorde con el propio movimiento de la conciencia sobre sí, modificar el proceso según las conclusiones que se saquen de esa nueva toma de perspectiva. Para Freire, el funcionamiento de la metodología es el funcionamiento de la conciencia (en comunidad):

The reflexive consciousness characterizes man as an animal not just capable of knowing but also capable of knowing that he knows: Thus, when it emerges, the consciousness emerges as “intentionality” and not as a recipient to be filled” (Freire, 1970: 5).
Así:

Colocar este mundo humano como problema para os homens significa propor-lhes que “ad-mirem”, criticamente, numa operação totalizada, sua ação e a de outros sobre o mundo. Significa “re-ad-mirá-la”, a través da “ad-miração” da “admiração” anterior, que pode ter sido feita ou realizada de forma ingênua, não totalizada.
Desta maneira, na “ad-miração do mundo “admirado””, os homens tomam conhecimento da forma como estavam conhecendo, e assim reconhecem a necessidade de conhecer melhor.

Aí reside toda a força da educação que se constitui em situação gnosiológica” (Freire, 1983: 57. El subrayado es nuestro, 57).

De todo ello, en Freire, en resumidas cuentas, sacamos la siguiente conclusión:

Metodología = (o símil a) Conciencias (“nosotros pensamos”) y sus pliegues para hallar la totalidad en un proceso organizado por grupos y líder/es para la praxis.

Nadie libera a nadie, nadie se libera sólo, la liberación se da en una concientización colectiva. Al mismo tiempo, el grado de conciencia y saber, será el grado de acción. Y repetimos, para esa concientización, hemos de ver el objeto en su totalidad, con sus características históricas, políticas, económicas. Así, la toma de distancia, es una manera de abrirse a la opción de la transformación organizada. Tomar distancia, según Freire, es percibir la manera de percibir “Ad-mirar, desde dentro, escindir para volver a mirar el todo ad-mirado, que son un ir hacia el todo; un volver de él hacia sus partes, lo que significa escindirlas, (…) operaciones que sólo se implican dialécticamente” (Freire, 1981: 31). Y después de ello, a la práctica de nuevo, pues de ella se vuelve a aprender. Otro motivo más para considerarla como proceso de aprendizaje. O para plantear la política como co-educación dialógica. Después de la práctica, se vuelve a tomar distancia.
Para corregir en algún sentido la acción que no obtuvo la finalidad política que se propuso, en Freire lo crucial sería volver sobre la totalidad de la reflexión. Y aquí vendría el matiz epistemológico: no sólo cambiando la praxis y la poiesis, sino también la teoría, es decir, nuestra manera de percibir el mundo, y por tanto, las acciones que tomemos en esa fase de concientización.

 

(*)Diego Del Río: Licenciado en filosofía por la Universidad de Granada (España). Máster en Filosofía contemporánea por la Universidad de Granada (España). Doctorando en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Referências bibliográficas:
Escobar, M. (2012): Pedagogía Erótica, Paulo Freire y el EZLN, Colectiva Memoria, México D. V.
Freire, P. (1970): Notes on humanisation and its educational implications, IPF, São Paulo.
—- (1981): Ação cultural para a liberdade, Paz e Terra, Rio de Janeiro.
—- (1983): Extenção ou comunicação? Paz e terra, Rio de Janeiro.
—- (1987): Pedagogia do oprimido, 17ª edición, Paz e terra, Rio de Janeiro.

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